
El relanzamiento de la antigua Hidrovía Amazónica, ahora rebautizada como "Canal de Navegación Amazónico", un megaproyecto clave diseñado para facilitar el comercio fluvial entre Perú y Brasil. Esta iniciativa, que será adjudicada bajo la modalidad de Asociación Público-Privada (APP) por ProInversión, demandará una inversión de 303.75 millones de dólares y se espera que sea entregada en concesión por 25 años hacia el último trimestre de 2027. Para evitar los errores que llevaron a la caducidad del contrato anterior en 2020, el Estado ha replanteado el alcance técnico y social de la obra; en lugar de abordar múltiples ríos a la vez, esta primera etapa se concentrará exclusivamente en el tramo desde Yurimaguas hasta Santa Rosa, en la frontera con Brasil, dejando para fases posteriores las zonas que presentaron mayor rechazo comunitario en el pasado.
Para garantizar la viabilidad de esta renovada infraestructura, que ahora forma parte del estratégico "Eje Norte Amazónico", ProInversión debe cumplir tres hitos fundamentales en el corto plazo. Primero, el Estado necesita asegurar el presupuesto de cofinanciamiento que respaldará los recursos del proyecto antes de avanzar a la etapa de formulación. Segundo, se está negociando un acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para que financie y estructure los estudios técnicos integrales que el canal requiere para operar embarcaciones de mayor calado. Finalmente, se trabaja en coordinación con el Senace para flexibilizar y adecuar la normativa ambiental a la naturaleza cambiante de los ríos amazónicos, asegurando que los permisos de dragado de sedimentos sean viables a lo largo del tiempo sin entrampar la ejecución de la obra.
Fuente: Diario Gestión, pág. 13, 07 de julio del 2026.